edadismo

Combatir el edadismo: cómo promocionar un buen trato a las personas mayores y fomentar su bienestar

La Real Academia Española incorporó la palabra ‘edadismo’ en su diccionario en el año 2022, definiéndolo como la “discriminación por razón de edad, especialmente de las personas mayores o ancianas”. Es un término que ha ido asentándose en las últimas décadas, y que surge cuando la edad se utiliza para categorizar o dividir a las personas por atributos que originan daño, desventaja o injusticia.

Esta forma de discriminación puede manifestarse en diversos ámbitos, como el laboral, el social, el sanitario y el cultural, y puede tener consecuencias graves y de gran alcance para la salud, el bienestar y los derechos de las personas mayores, limitando sus oportunidades y su calidad de vida.

El informe «La discriminación por razón de edad en España» elaborado por la Fundación HelpAge Internacional España en septiembre de 2022 y subvencionado por el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 –objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU que Brunimarsa promueve-, pone de manifiesto el elevadísimo porcentaje de personas mayores de 50 años que han experimentado algún tipo de discriminación por razón de edad en el ámbito laboral. Este dato revela la magnitud del problema del edadismo en el contexto español, donde las personas mayores enfrentan barreras y prejuicios que limitan sus oportunidades laborales y profesionales.

A nivel europeo y mundial, las cifras también son preocupantes. Según datos de la Unión Europea, más del 40% de las personas mayores de 55 años en Europa han experimentado discriminación por edad en algún momento de sus vidas, ya sea en el ámbito laboral, social, sanitario o en otros contextos.

A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que más de 1 de cada 3 personas mayores de 60 años han experimentado algún tipo de discriminación o abuso en el último año, lo que refleja la persistencia de esta problemática a escala global. Estas cifras subrayan la necesidad de tomar medidas concretas para combatir el edadismo y promover una sociedad más inclusiva y justa para todas las edades.

Identificación y prevención de estereotipos y prejuicios generacionales

El edadismo se fundamenta en prejuicios, estereotipos y discriminaciones. Identificar y reconocer estos estereotipos y prejuicios es fundamental para el cuidado de los mayores. En primer lugar, existen una serie de estereotipos arraigados que vinculan la vejez con la disminución de las habilidades físicas o mentales, lo que puede derivar en actitudes discriminatorias, clasificando a los mayores automáticamente como personas rígidas, frágiles, irritables o débiles.

Por otro lado, también existen estereotipos relacionados con la producción, el trabajo y la adaptación tecnológica, llevando así a considerar a los adultos mayores como reacios al cambio, inflexibles, poco productivos o tecnológicamente incompetentes.

Estos estereotipos y prejuicios pueden retroalimentarse, aumentando injustamente la brecha con las personas mayores. Son varios los estudios que demuestran que aquellos jóvenes que muestran actitudes negativas con personas mayores evidencian cada vez menor comprensión ante ellos y buscan mantenerse distantes. De la misma forma, aquellos trabajadores que tienen estereotipos negativos con las personas mayores son más severos e injustos con ellos. Comprender el envejecimiento como una etapa más de la vida y contrarrestar los conceptos negativos y estereotipados con el reconocimiento de la diversidad de la vejez es fundamental para acompañar a las personas mayores como se merecen.  

Cómo se manifiesta el edadismo en diversas áreas de la vida social y laboral

Robert Butler, médico gerontólogo, psiquiatra, ganador de un Premio Pulitzer y el primero que acuñó en los años 60 el término de edadismo, señaló tres factores que favorecían la discriminación a los adultos mayores: miedo a la muerte, el auge de la cultura de la belleza y juventud, y el culto de la productividad. Este rechazo por motivos de la edad puede reflejarse en multitud de ámbitos. Recogemos tres de los más comunes.

Ámbito social

En el ámbito social, el edadismo se manifiesta a través de actitudes y comportamientos discriminatorios hacia las personas mayores en diferentes contextos, como el acceso a servicios públicos, la participación en actividades comunitarias y la interacción social en general.

Las personas mayores pueden enfrentar exclusiones y estigmatización debido a estereotipos negativos sobre el envejecimiento que limitan o restringen lo que deben ser capaces de pensar, creer hacer o resolver, llevando a limitar su participación en los ámbitos sociales o públicos. El lenguaje que utilizamos, por ejemplo, está plagado de términos que perpetúan estereotipos negativos asociados al envejecimiento, lo que puede llevar a la pérdida de autoestima de las personas mayores.

Para abordar el edadismo en el ámbito social, es importante promover la inclusión y el respeto intergeneracional, fomentando oportunidades para la interacción y el aprendizaje mutuo entre personas de diferentes edades. Esto puede implicar la creación de espacios y programas que promuevan la participación activa de las personas mayores en la comunidad. Al mismo tiempo, es fundamental trabajar para eliminar barreras y obstáculos que puedan limitar la participación y el acceso de las personas mayores a servicios y recursos sociales, garantizando así su plena integración y participación en la sociedad.

Ámbito laboral

En el ámbito laboral, el edadismo puede manifestarse de diversas formas, desde la discriminación en el proceso de contratación hasta la falta de oportunidades de desarrollo profesional para las personas mayores. Es uno de los ámbitos del edadismo más conocidos y dolorosos.

En el lugar de trabajo, las personas mayores pueden enfrentar barreras para acceder a empleo, así como para ser promovidas o capacitadas, debido a estereotipos negativos sobre su capacidad y productividad.

La falta de reconocimiento y valoración de las habilidades y la experiencia de las personas mayores puede llevar a sentimientos de alienación y desmotivación. No cabe duda de que enfrentarse a situaciones en las que se pone en duda la capacidad de uno mismo tienen un impacto significativo en el bienestar, porque afecta a la autoestima, lo que a su vez repercute en la salud mental y la calidad de vida en general. Es importante promover un entorno laboral saludable y respetuoso, donde se reconozcan y valoren las contribuciones de todas las personas, independientemente de su edad, y donde se fomente el bienestar integral de los trabajadores.

Para hacerle frente a esta situación, es fundamental que las empresas reconozcan el valor y la experiencia que aporta una persona mayor.

Para ello es importante promover políticas y prácticas inclusivas en el lugar de trabajo, que reconozcan y valoren la diversidad de edades y experiencias, y que brinden oportunidades equitativas de desarrollo y promoción para todas las personas, independientemente de su edad.

Ámbito legal

En el ámbito legal, el edadismo se refleja en la falta de protección y reconocimiento de los derechos de las personas mayores en la legislación y las políticas públicas. A menudo, las leyes antidiscriminación no abordan de manera efectiva la discriminación por edad, dejando a las personas mayores vulnerables a la injusticia y la exclusión y restringiendo injustamente sus oportunidades.

Combatir esto, -a través, como decimos, de leyes y mecanismos de control que permitan detectar estas injusticias-, es imprescindible, además de procurar otras que fomenten el cuidado y respeto de hacia todas las personas.

Impacto del edadismo en la salud mental

El edadismo tiene un impacto negativo en la salud mental de las personas mayores. Según un informe de la Organización Mundial de la Salud sobre esta problemática, el 96% de los estudios relacionados con edadismo y salud mental demuestran que este fenómeno incide en problemas psiquiátricos, como la depresión, estrés o ansiedad. Entre las personas mayores, el edadismo se asocia con una peor salud física y mental, un mayor aislamiento social y soledad, una mayor inseguridad financiera y una menor calidad de vida. En dicho informe se destaca que el edadismo está también relacionado con la aceleración del deterioro cognitivo. Según el mencionado informe de la OMS, se estima que 6,3 millones de casos de depresión en todo el mundo son atribuibles al edadismo. Es un problema que se entremezcla con otras formas de prejuicios y desventajas, como puede ser el sexo, la raza y la discapacidad, lo que tiene un efecto negativo sobre la salud y el bienestar de la población adulta.

Estrategias para combatir el edadismo

La OMS establece tres estrategias fundamentales para hacer frente al edadismo: las políticas y la legislación, las actividades educativas y las intervenciones intergeneracionales.

A través de las medidas políticas y legislativas se puede hacer frente a las discriminaciones y desigualdades generadas por motivos de edad, protegiendo los derechos humanos de todas las personas.

La educación desempeña un papel fundamental en este proceso, ya que puede ayudar a sensibilizar a las personas sobre la diversidad de experiencias y habilidades que existen entre las personas mayores, y fomentar una mayor empatía y comprensión hacia ellas.

Además, es importante promover la representación positiva de las personas mayores en los medios de comunicación y en la cultura popular, destacando sus contribuciones y logros en diferentes ámbitos de la sociedad.

Esto puede ayudar a contrarrestar los estereotipos negativos y promover una imagen más equilibrada y realista del envejecimiento. Al desafiar los estereotipos y prejuicios generacionales, podemos trabajar hacia una sociedad más inclusiva y respetuosa, donde todas las personas, independientemente de su edad, sean valoradas y respetadas.

Por último, las intervenciones intergeneracionales, por las que se reúnen personas de distintas generaciones, pueden contribuir a reducir los prejuicios y estereotipos entre distintos grupos de edad.

En resumen, el edadismo es una problemática compleja y arraigada en la sociedad, que requiere de un esfuerzo conjunto para ser abordada de manera efectiva. La sensibilización y la educación son fundamentales para combatir el edadismo, ya que permiten cuestionar y desmantelar los prejuicios generacionales, fomentando así una mayor comprensión y respeto entre personas de todas las edades. Además, es necesario promover políticas y prácticas inclusivas que reconozcan y valoren la diversidad de las personas de todas las edades, fomentando así una cultura de respeto y equidad.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *