Escala de Barthel

Escala de Barthel: herramienta clave para el cuidado de personas mayores

Con el paso de los años, las personas mayores pueden ver limitada su movilidad y autonomía, pudiendo experimentar dificultad o imposibilidad en acciones como ir al baño, vestirse, comer o desplazarse. Medir este grado de dependencia ayudará a tener claro el cuidado que necesita la persona mayor, pudiendo llevar a cabo una atención mucho más precisa y personalizada. Uno de los instrumentos más utilizados por los profesionales sociosanitarios para medir y seguir el grado de independencia de una persona en sus tareas diarias es el conocido índice de Barthel o escala de Barthel. Abordamos, a continuación, algunos de los aspectos más importantes relacionados con este instrumento de medición.

¿Qué es la escala Barthel?

El índice o escala Barthel es un instrumento diseñado para evaluar el grado de dependencia en las actividades diarias de las personas mayores. También es conocido como Índice de Discapacidad de Maryland. Es una escala con demostrada validez y fiabilidad, de sencilla aplicación e interpretación. Es de gran utilidad para valorar tanto la actual discapacidad funcional en las actividades diarias como su posible evolución a lo largo del tiempo.

¿Para qué sirve y qué es lo que mide la Escala de Barthel?

La Escala de Barthel evalúa diez actividades concretas, midiendo en cada una de ellas el grado de funcionamiento físico y psicomotor del paciente. El rango de posibles valores del test de Barthel va del 0 al 100. Cuanto más cerca de 0 está el sujeto al que se le realiza la escala Barthel más dependencia tiene. Por otro lado, las puntuaciones próximas al 100 muestran un mayor grado de independencia.

Además de medir el estado actual de la persona mayor, la escala de Barthel es de gran valor para medir la evolución de los pacientes. Las investigaciones han probado que es un test capaz de medir el progreso o deterioro de ciertos niveles funcionales. 

Son diez las áreas evaluadas por la Escala de Barthel. Y estas son:

1. Comer

2. Aseo

3. Control de heces

4. Control de orina

5. Baño

6. Vestirse

7. Usar el retrete

8. Traslado cama/silla.

9. Desplazarse.

10. Subir/bajar escaleras.

Test para medir la Escala de Balther de un paciente

El modo de llevar a cabo el test es muy sencillo. Se evalúa a la persona mayor sobre cada una de las actividades correspondientes. Teniendo en cuenta la capacidad para llevarla a cabo, se dará una marca entre 0, 5 o 10 (siendo hasta 15 en determinadas). El sumatorio total del test es 100, siendo estas personas completamente independientes en su actividad diaria. Compartimos un ejemplo de test, elaborado por la Generalitat Valenciana.

¿Cuándo se aplica la Escala de Balther?

Es un test que permite establecer de forma nítida que tipo de atención necesita la persona mayor, por lo que es conveniente aplicarlo de forma continuada, cuando veamos comienza a requerir acompañamiento en sus actividades diarias. Aplicar esta escala desde el comienzo ayudará a mejorar la calidad de vida de la persona mayor. Nos permitirá conocer si necesita ayuda para realizar alguna de sus actividades diarias, si es conveniente reforzar su cuidado con ejercicios en grupo, con una atención personalizada o si, sin embargo, nuestra persona mayor no puede seguir viviendo sola. 

Ventajas de utilizar esta escala con personas mayores

La elaboración de este test ofrece numerosas ventajas en el cuidado de los mayores. Permite hacer un seguimiento del paciente, pudiendo evaluar el impacto y beneficio de los ejercicios y cuidados que se están llevando a cabo con él. Poder tener la información sobre las áreas en las que experimenta especial dificultad aporta la información necesaria sobre los cuidados que necesita, pudiendo llevar a cabo la atención personalizada que requiere nuestro ser querido. Además, es de gran ayuda para mejorar la comunicación entre el paciente, los profesionales de la salud y su familia. Tener claro los puntos de la actividad diaria donde experimenta dificultad será de gran ayuda para ayudar con mayor precisión, conociendo los límites de la persona mayor.

Tipos de resultados de la Escala de Balther

El índice evalúa las capacidades que tiene la persona para realizar actividades básicas relacionadas con la vida diaria. Según el resultado final, diremos que la persona es dependiente total (cuando su puntuación es menor de 20 puntos), dependiente grave (entre 20 y 35 puntos), dependiente moderado (entre 40 o 55 puntos), dependiente leve (igual o mayor de 60) e independiente (100 puntos).

Dependiente total (menos de 20 puntos)

Ha tenido la mínima puntuación en casi todas las actividades diarias. La persona mayor es completamente dependiente para comer, desplazarse, vestirse o ir al baño. La persona mayor necesitará cuidado en todo momento.

Dependencia grave (20-35 puntos)

Experimenta dificultad o imposibilidad en la mayoría de las actividades diarias. Aunque alguna de las actividades pueda llevarlas a cabo solo, necesita ayuda constante en todas las tareas.

Dependencia moderada (40-55 puntos)

La persona mayor, aun con muchas limitaciones, puede llevar a cabo la mayoría de las actividades que realiza en su día a día. Para trasladarse de la silla a la cama, por ejemplo, necesita algo de ayuda pero puede hacerlo solo. Anda con alguna pequeña ayuda o puede vestirse completamente casi con totalidad.

Dependencia leve (mayor o igual a 60 puntos)

El paciente experimenta en ocasiones dificultad para realizar alguna de las actividades diarias, pero esto no sucede siempre, ni requiere de ayuda constante para llevarlas a cabo.

Independencia (100 puntos)

La persona tiene autonomía para sus actividades diarias, como puede ser subir y bajar escaleras, ducharse, control de esfínteres o aseo personal.


En conclusión, la Escala de Barthel emerge como un recurso de gran valor en el cuidado de las personas mayores, proporcionando una evaluación precisa de su capacidad para realizar actividades básicas de la vida diaria. Su simplicidad y fiabilidad permite tanto a los profesionales de la salud como a los familiares y cuidadores entender las necesidades específicas de cada individuo, adaptando así los planes de atención. Incorporar esta herramienta en la práctica clínica fomenta una atención más personalizada y, por tanto, más efectiva, mejorando así la calidad de vida de quienes están en la etapa adulta.

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