Estimulación cognitiva para mayores

Estimulación cognitiva en adultos mayores

A lo largo de la vida, las funciones cognitivas experimentan cambios importantes. Estos cambios, según la etapa y el momento en el que nos encontremos, pueden conllevar a deterioros cognitivos, que dificultan la realización de actividades diarias. Entendemos como deterioro cognitivo las alteraciones en la memoria, el juicio, el razonamiento abstracto, la concentración o la atención. Para paliar los efectos de este deterioro, o para prevenir su aparición en el futuro, la estimulación cognitiva en adultos mayores se convierte en fundamental.

Las personas mayores tienen un riesgo elevado de padecer enfermedades que repercutan en el estado de su cognición. Es precisamente por ello por lo que cobran especial importancia los ejercicios de estimulación cognitiva. Un proceso centrado en el cuidado de la memoria, la atención o la orientación espacio temporal que tienen como finalidad el mejorar la calidad de vida de las personas a las cuales se implican en este procedimiento.  

¿Por qué es importante la estimulación cognitiva en adultos mayores?

Las funciones cognitivas son aquellas actividades mentales relacionadas con el conocimiento y la adquisición de información. Estas capacidades del ser humano le permiten adaptarse al entorno, por lo que juegan un papel determinante en la capacidad del individuo en relacionarse con el ambiente que le rodea. 

La estimulación cognitiva en adultos mayores les permite aumentar y mantener estos potenciales. De esta forma, las personas con algún deterioro cognitivo –o aquellas que simplemente deseen actuar de forma preventiva– pueden beneficiarse con la estimulación cognitiva, siendo el primer resultado palpable la mejora en la calidad de vida y evitando el riesgo de que el deterioro empeore

Áreas en las que se centra

  • Orientación y atención. Con el envejecimiento, se produce una pérdida de la capacidad de atención. El área de la atención que más se ve afectada es el de la atención dividida (aquella que nos permite hacer dos o más tareas de forma simultánea). Del mismo modo, la atención mantenida (aquella que nos mantiene vigilantes) también disminuye notablemente.
  • Memoria. En este aspecto, conviene diferenciar dos tipos de memoria. Aquella relacionada con la adquisición de nuevos conceptos y aquella que hace referencia a las cuestiones ya aprendidas. Durante el envejecimiento, se ve afectada especialmente el primer tipo de memoria mencionada. 
  • Funciones ejecutivas frontales. Son las referidas a las habilidades que facilitan la anticipación, la organización, operaciones mentales, la planificación o desarrollo de actividades. 
  • El lenguaje, siendo una de las funciones cognitivas que menos parece deteriorarse con el proceso de envejecimiento. Es más, es un componente que incluso puede mejorarse con ejercicio. 
  • Cálculo. Capacidad para escribir, leer, comprender números y realizar cálculos aritméticos.  

Ejercicios concretos de estimulación cognitiva

Queremos mencionar en este artículo algunos ejemplos concretos de ejercicios relacionados con estimulación cognitiva. Son muchos los materiales que se pueden encontrar por internet. En esta web, por ejemplo, se recogen muchos ejercicios de estimulación, organizados por categorías para facilitar su búsqueda.

De todas formas, cada caso particular requiere de una atención personalizada, adecuando así los ejercicios a las circunstancias concretas de quien los realiza. Es muy probable que sean distintos aquellos ejercicios que deba hacer aquel que busca prevenir posibles deterioros cognitivos que aquel otro que está padeciendo una enfermedad que afecta precisamente al deterioro cognitivo. Recomendamos consultar con un especialista para saber cuáles son los ejercicios que mejor se adaptan a nuestra situación particular.

Recogemos, de todas formas, algunos ejercicios que se llevan a cabo para la estimulación cognitiva:

  • Lectura y escritura: Leer libros, artículos o periódicos, y escribir diarios, poemas o historias. Es la forma más clásica de estimulación cognitiva, aumentando la comprensión lectora, la concentración y la creatividad.
  • Actividades artísticas: Pintar, dibujar o participar en manualidades fomenta la creatividad y la coordinación. Cuando se terminan, suponen un gran aumento en la autoestima. 
  • Aprendizaje de idiomas: Estudiar un nuevo idioma mejora la memoria, la atención y la capacidad de resolución de problemas. Aumenta la capacidad de recordar, mejora las habilidades auditivas y posibilita una mayor flexibilidad cognitiva. 
  • Ejercicios de memoria: Recordar listas de palabras, números o hechos, o practicar juegos de asociación, fortalece la memoria a corto plazo.
  • Juegos de mesa: Juegos de palabras cruzadas son excelentes para mejorar el vocabulario y la agilidad mental. También pueden ser de mucha utilidad juegos de cartas, de las damas o el ajedrez que, además de ayudar en el razonamiento, son una buena herramienta de socialización. 
  • Ejercicios de atención: Observar detenidamente una imagen o escena y luego describirla están enfocados a la mejora de la concentración y la atención.
  • Resolver problemas matemáticos: Realizar operaciones matemáticas o resolver problemas lógicos estimula el razonamiento y la resolución de problemas.
  • Ejercicios de relajación: La práctica de técnicas de relajación, como la meditación o el yoga, puede contribuir a reducir el estrés y mejorar el bienestar general, lo que también beneficia las funciones cognitivas.

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