100 síntomas de la fibromialgia

100 síntomas de la fibromialgia: entendiendo el dolor invisible

Su complejidad de diagnóstico y la variedad de sintomatología sitúan a la fibromialgia como una de las enfermedades más incomprendidas. A través de este artículo vamos a hablar de los posibles 100 síntomas de la fibromialgia, los factores que causan esta enfermedad y posibles tratamientos, con el fin de comprender un dolor en ocasiones solitario y, por tanto, singularmente costoso. 

¿Qué es la fibromialgia?

Es una afección de larga duración que causa dolor y sensibilidad en todo el cuerpo (también se conoce como dolor generalizado). También puede hacer que el paciente sienta fatiga y tenga dificultad para conciliar el sueño. Es una de las enfermedades reumáticas (las que afectan al aparato locomotor) más frecuentes, con un claro predominio en mujeres. En España sobre un 4,2% de las mujeres padecen la enfermedad, mientras que únicamente afecta al 0,2% de los varones. La mayor incidencia de la enfermedad se encuentra a partir de los 50 años. 

Afecta, sobre todo, a los músculos y tendones del cuerpo, especialmente a las zonas más sensibles. Normalmente, los efectos comienzan después de un traumatismo o una operación. Es una enfermedad crónica, por lo que sus síntomas pueden ser más intensos a lo largo del tiempo. Afecta especialmente a las personas mayores. 

Identificando los primeros 100 síntomas de la fibromialgia

Es una enfermedad que puede presentarse de formas distintas en cada paciente, habiéndose descrito hasta 100 síntomas de la fibromialgia. Los síntomas generales más comunes son:

  • Dolor. Es un dolor generalizado, de difícil localización. Puede comenzar siendo algo leve, pero puede llegar a ser incapacitante para realizar algunas actividades. Los pacientes lo describen de formas distintas, siendo en algunas ocasiones un dolor agudo y punzante y, en otras, una sensación de ardor o quemazón. 
  • Fatiga. Sensación de agotamiento o dificultad para realizar actividades físicas o mentales cotidianas.   
  • Trastornos de sueño. Interrupción del sueño, principalmente por sensación de dolor. Muchos pacientes tienen otros trastornos del sueño, como el síndrome de las piernas inquietas o la apnea del sueño. 
  • Dificultades cognitivas. Llamado comúnmente fibroniebla. Se manifiesta en dificultades para la atención y la concentración mental. Dificultad para expresar ideas con palabras, para seguir una conversación o la confusión. 

Pero, además de estos síntomas genéricos, se han llegado a detectar más de 100 síntomas de la fibromialgia. Algunos de estos son: piel seca, bruxismo, sequedad en los ojos, presión arterial baja, sensación de frío, dolor de cabeza o migraña, rigidez, dolor de brazos hipersensibilidad a alérgenos, mareos, desequilibrio, hipersensibilidad a la luz o pérdida de audición en frecuencias bajas. 

Factores de la fibromialgia

No se conocen bien los mecanismos por los que se produce la enfermedad. Hay casos de la enfermedad que comienzan después de un evento puntual (una infección, un accidente o un hecho traumático). Estos factores desencadenantes, de todas formas, no parecen causar la enfermedad, sino que probablemente aceleran el proceso de ésta. Algunos posibles factores identificados son:

  • Factores genéticos. Tiende a presentarse en varios familiares, por lo que es probable que haya factores genéticos que contribuyen al trastorno.
  • Factores psicológicos. Hay relación entre la enfermedad y los problemas de salud mental como estrés, ansiedad o depresión. 
  • Factores fisiológicos. Se presentan anomalías en el sistema nervioso, como puede ser la disminución de neurotransmisores o alteraciones hormonales. 
  • Infecciones o enfermedades. Algunas patologías pueden desencadenar o agravar la enfermedad. 

¿Por qué es difícil detectar síntomas de la fibromialgia?

El diagnóstico del síndrome fibromiálgico se realiza a aquellos pacientes con un cuadro de dolor generalizado, con varios meses de evolución y donde se han excluido otras posibles causas del mismo. En la exploración física, el médico identifica los puntos de dolor determinados en el cuerpo. Cuando estos son más de los 11 de los 18 señalados en una persona con dolor generalizado, se puede hacer diagnóstico de fibromialgia. Los análisis y radiografías son normales, y sirven principalmente para descartar otras posibles patologías asociadas a la enfermedad de fibromialgia. 

Al no conocerse bien los mecanismos por los que se produce, y no encontrando alteraciones en los análisis o en los estudios de imagen que permitan establecer el diagnóstico, es una enfermedad muy difícil de diagnosticar. Además, cada paciente presenta síntomas muy diferentes. Como hemos indicado al comienzo de este artículo, se han detectado hasta 100 síntomas de la fibromialgia. No existe un perfil de la persona con fibromialgia. 

Aunque está reconocida como enfermedad por la Organización Mundial de la Salud (OMS), que su causa y sintomatología sea tan variada y desconocida, la ha etiquetado muchas veces como una enfermedad invisible. Por ejemplo, no están reconocidos grados de minusvalía por fibromialgia.

Grados de la fibromialgia y su estrategia de tratamientos

La fibromialgia no comporta riesgo vital y, en la mayoría de los casos, el dolor suele mantenerse estable a lo largo del tiempo. Pero es una patología crónica, por lo que puede llegar a ser limitante en las actividades y día a día del paciente, agravando otras posibles enfermedades. Esto hace que no sea fácil identificar ni tipos de fibromialgia ni qué grado de fibromialgia se tiene. ¿Cómo saber qué grado de fibromialgia tengo? La Unidad de Síndrome de la Fatiga Crónica establece los siguientes grados de fibromialgia:

  • Grado I. Nivel más bajo de la enfermedad. La actividad física y mental del paciente se ven afectadas y se reducen. 
  • Grado II. Se considera moderado. La vida del paciente comienza a limitarse, 
  • Grado III. Es el tipo más grave. El paciente no puede hacer una actividad de forma continuada. 

No existe un tratamiento estándar para los pacientes, como tampoco existe un tipo de fibromialgia estándar. El tratamiento se debe adecuar a los síntomas y característica de este. El objetivo del tratamiento es controlar los síntomas que acompañan a la enfermedad, controlando además los efectos secundarios que la medicación puede manifestar en los pacientes. 

De todos los tratamientos que se ofrecen, el ejercicio físico y el fortalecimiento muscular son los más efectivos. Los masajes, ejercicios de estiramiento muscular o calor local pueden ser también eficaces. 

Los calmantes o analgésicos también pueden ser de ayuda puntual. Algunos medicamentos aumentan los niveles de serotonina y mejoran los síntomas en un gran número de enfermos. 

¿Se puede prevenir la fibromialgia?

Aunque, como hemos indicado, los factores que causan la enfermedad no están del todo determinados, sí que se pueden llevar a cabo acciones preventivas. Estas se fundamentan en la prevención del estrés crónico, el ejercicio y hábitos saludables de vida, especialmente en cuanto a la alimentación y a las horas de sueño

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *