Dos personas mayores cogidos de la mano. Vistos de espaldas. Paseando por la ciudad. Acompaña al post 'Cómo motivar a los adultos mayores a hacer ejercicio'

Cómo motivar a los adultos mayores a hacer ejercicio: guía práctica y consejos útiles

El cuidado integral de las personas mayores combina atención física, emocional y social, y una parte fundamental de este enfoque es el ejercicio regular. La importancia del ejercicio en la tercera edad para mantener una buena salud física y mental es incuestionable. El movimiento diario, unido a actividades recreativas, es esencial para mantener su salud y vitalidad. Por eso, encontrar la forma de motivar a nuestros mayores a hacer ejercicio se convierte en algo muy importante.

Las reticencias de nuestros mayores, ya sea por problemas de salud, falta de motivación o ausencia de compañía, es el gran desafío que encontramos las familias a la hora de incentivar una rutina de ejercicio físico, tan deseable para prologar su vida en las mejores condiciones. Por ello, en Brunimarsa, hemos desarrollado una serie de estrategias efectivas para motivarlos a adoptar una práctica de ejercicio de manera sostenible y segura.

Entendiendo las reticencias

Para empezar, es importante que nosotros mismos entendamos mejor por qué tantos adultos mayores siguen evitando algo que es claramente beneficioso. Quizá así podamos ayudarlos mejor. Podemos empezar dividiendo las razones que explican esta resistencia en tres categorías principales: físicas, psicológicas y sociales.

Reticencias físicas al ejercicio en personas mayores

Lo primero de todo: seamos conscientes de que las limitaciones físicas que la edad nos provoca. Esto, sin duda va a hacer que el ejercicio parezca más difícil o incluso imposible. Y lógicamente, la pereza y la sensación de no ser capaz se instalará en las cabezas de nuestros seres queridos.

Los problemas de movilidad relacionados con la artritis, osteoporosis u otras condiciones que limiten su capacidad de moverse cómodamente va a ser el primer condicionante. El dolor articular o muscular puede desalentar el ejercicio, incluso si se trata de movimientos suaves.

Condiciones como diabetes, enfermedades cardiovasculares o problemas respiratorios pueden hacer que el esfuerzo físico sea un desafío para muchos mayores que arrastran estas enfermedades crónicas. Hay que entender que muchos de ellos temen que el ejercicio pueda agravar estos problemas en lugar de ayudarlos.

La sensación de cansancio constante puede ser otro factor desmotivador. A medida que se envejece, los niveles de energía tienden a disminuir, lo que puede hacer que la idea de hacer ejercicio parezca abrumadora

Barreras Psicológicas

Más allá de los problemas físicos, existen también barreras psicológicas que juegan un papel fundamental en la falta de motivación de nuestros mayores para que hagan ejercicio.

Muchos mayores se sienten inseguros sobre cómo comenzar una rutina de ejercicio. Pueden temer caerse o lastimarse, especialmente si han sufrido una lesión previa o si no están familiarizados con el ejercicio. Esta falta de confianza es un hándicap que evita que tomen la iniciativa para comenzar una actividad que saben tan beneficiosa para su salud.

También la percepción de fragilidad. Muchas personas mayores sienten que cualquier tipo de ejercicio puede representar un riesgo para su bienestar físico. Este miedo los paraliza y evita que intenten realizar cualquier actividad, incluso de bajo impacto. Pero no solo esa sensación de temor, también una autoestima baja y el sentir que ya es “demasiado tarde” para comenzar a hacer ejercicio, o que nunca podrán alcanzar un buen estado físico puede llevarlos a pensar que no encajan en el estereotipo de una persona activa que aborda una rutina de ejercicios que le ayuden a envejecer con salud.

Entorno social

Pero no acabamos aquí: también el entorno social y la falta de interacción pueden afectar gravemente la motivación para hacer ejercicio. Muchos de nuestros mayores viven solos o tienen un círculo social limitado, lo que puede dificultar la motivación para realizar actividades físicas, especialmente si no cuentan con alguien que los acompañe. La soledad puede hacer que los mayores sientan que no tiene sentido esforzarse en mantenerse activos si no hay nadie con quien compartir los beneficios.

En muchos casos, las familias no podemos estar disponibles para motivar o acompañar a nuestros mayores. Pero la realidad es que esta falta de apoyo emocional y físico puede hacer que los adultos mayores no se sientan lo suficientemente respaldados para iniciar o mantener una rutina de ejercicio.

También es cierto, -hay que tenerlo en cuenta- que, aunque las opciones de ejercicios para personas mayores han mejorado, el lugar de residencia puede dificultar encontrar clases o programas específicos para sus capacidades físicas. Si no ven opciones accesibles o adecuadas para su nivel de movilidad, es probable que abandonen la idea de hacer ejercicio por mucho que nosotros, sus familiares, queramos estimularlos.

Actualmente, afortunadamente, podemos recurrir a los entrenadores personales, quienes no solo diseñan ejercicios adaptados a las capacidades de cada persona mayor, sino que también ofrecen un seguimiento cercano y personalizado. Estos profesionales pueden desplazarse al domicilio o trabajar en espacios cómodos y familiares, eliminando las barreras de acceso que a veces desmotivan a nuestros mayores. Además, su experiencia permite ajustar cada actividad a las necesidades específicas, desde mejorar la movilidad hasta fortalecer la musculatura o prevenir caídas, siempre con un enfoque individualizado, respetuoso y motivador.

Pautas de actividad física para adultos mayores

Ahora que ya hemos reflexionado sobre por qué nuestros mayores son tan esquivos a hacer ejercicio, es el momento de conectar con ellos, reconocer sus temores e intentar infundirles el estímulo necesario.

Para empezar, es necesario que sepamos que para mejorar la salud y las capacidades funcionales, se recomienda que los adultos mayores de 65 años realicen al menos 150 minutos de ejercicio aeróbico de moderado a vigoroso cada semana, distribuidos en sesiones de 30 minutos, cinco días a la semana.

Estas sesiones deben durar al menos 10 minutos continuos para obtener beneficios significativos.

Incorporar ejercicios de fortalecimiento muscular y óseo es igualmente importante. Se sugiere que las personas mayores realicen este tipo de ejercicios al menos dos veces por semana, enfocándose en los principales grupos musculares.

El entrenamiento de fuerza ha demostrado preservar la densidad ósea, reducir el riesgo de osteoporosis y artritis, y mejorar el bienestar psicológico.

Y ahora sí, una vez despejadas las nubes y enfocado el objetivo, vamos a ver cómo podemos motivarlos para hacer ejercicio físico.

Estrategias de motivación para los adultos mayores

Aunque la cuestión de cómo motivar a alguien a hacer ejercicio es única para cada individuo, hay estrategias que pueden aportar el impulso definitivo para convencer a nuestros mayores a realizar actividades que saben les resultarán beneficiosas.

Adaptar el ejercicio a sus capacidades

Lo primero de todo será adaptar el ejercicio a sus capacidades. Es vital que antes de comenzar una rutina, realicemos una evaluación física de la persona mayor para identificar sus limitaciones y capacidades. Esto incluye analizar su movilidad, el equilibrio, la fuerza muscular y la resistencia. Basarse en estas evaluaciones permitirá crear un plan de ejercicio que se ajuste a sus necesidades individuales.

Nosotros, en Brunimarsa, podemos afirmar que después de una conversación sobre la actividad física durante una evaluación inicial con muchos de nuestros clientes, y tras un seguimiento y llamadas posteriores, hemos conseguido reforzar la idea de lo beneficioso del ejercicio y comenzar programas de rutina diaria con importantes mejoras en su estado general. Podemos reconocer este beneficio, sin ir más lejos, en muchos pacientes de fisioterapia. Tener una cita de fisioterapia en el calendario los motiva a completar sus programas de ejercicios hasta la próxima cita.

Para personas con movilidad reducida o condiciones crónicas, es esencial introducir ejercicios de bajo impacto como estiramientos suaves, caminatas breves o actividades acuáticas. Estos ejercicios deben evolucionar gradualmente a medida que la persona gane fuerza y confianza.

Establecer metas realistas

Es crucial establecer metas que sean alcanzables a corto plazo, como caminar durante 10 minutos cada día o hacer un par de ejercicios de estiramiento cada mañana. Esto fomenta la sensación de logro, lo que puede reforzar la motivación. Reconocer y celebrar cada paso, por mínimo que sea, es fundamental para mantener el ánimo de nuestro padre o nuestra madre y estimular su constancia.

Hacer el ejercicio divertido

Disminuir las sensaciones desagradables y aumentar las placenteras asociadas con el ejercicio puede ser útil para mejorar la adherencia a un programa de ejercicio regular. La idea es combinar ejercicio físico con entretenimiento.

Las actividades que combinan ejercicio con diversión son una excelente manera de motivar. El baile en grupo, como clases de baile para mayores, o caminatas guiadas por la ciudad o el parque no solo son saludables, sino también sociales y entretenidas.

Realizar ejercicio en entornos naturales como parques o jardines puede reducir también el estrés y mejorar el bienestar mental. Actividades como el tai chi o el yoga en parques públicos son muy valoradas por su impacto positivo en la salud física y mental.

Aprovecha la tecnología como vehículo para estimular el ejercicio  

Desde el reciente aumento del uso de dispositivos de seguimiento portátiles, como los podómetros, hemos notado en Brunimarsa que muchos clientes mayores, familiares y amigos por igual han comenzado a interesarse más por actividades físicas como caminar.  La simple retroalimentación sobre «¿cuántos pasos di hoy?» es fácil de entender y monitorear para las personas y, por lo tanto, actúa como un gran motivador para los niveles de actividad diaria y el establecimiento de objetivos. Es importante recordar, no obstante, que aunque los beneficios de caminar son numerosos, debe realizarse con un nivel de esfuerzo «moderado». Un paseo tranquilo o mirar escaparates no es suficiente.

Si somos usuarios de consolas, esto próximo nos va a encantar. El uso de la Wii o la Xbox Kinect, que simulan deportes suaves o juegos activos, puede ser una forma lúdica de motivar a los mayores. Juegos como el bowling virtual, el tenis o el golf ofrecen una manera divertida de mantener activos a nuestros padres o abuelos sin necesidad de salir de casa. Y qué mejor manera que pasar una buena tarde con ellos.

Para los mayores que buscan una experiencia innovadora, la realidad virtual puede ofrecer también actividades como caminatas en entornos naturales simulados o ejercicios que combinan lo físico con lo lúdico. Podemos tenerlo también en cuenta.

Crea rutinas estables

Incorporar el ejercicio en la rutina diaria es fundamental. Para que el ejercicio se convierta en un hábito, es clave encontrar momentos fijos en el día. No se trata de hacer sesiones intensas desde el principio, sino de integrar el movimiento de forma natural en la vida cotidiana. Un buen comienzo puede ser algo tan simple como estirarse al despertar, lo que ayuda a preparar el cuerpo para el día, o salir a caminar unos minutos después de cada comida. Estos pequeños ajustes no solo mejoran la movilidad, sino que también crean una rutina que aporta estructura a la jornada de nuestros mayores.

Pequeñas sesiones de ejercicio

A veces, la idea de hacer una hora completa de ejercicio puede parecer abrumadora. Por eso, dividir el ejercicio en pequeñas sesiones de 5 a 10 minutos a lo largo del día puede ser mucho más manejable.

Comenzar el día con algo de movimiento puede desde ya marcar un cambio importante en el ánimo y la energía. Al hacer ejercicios ligeros, como estiramientos suaves o una caminata por el barrio, los mayores establecen un ritmo positivo para el resto de la jornada. Este pequeño ritual matutino no solo despierta el cuerpo, sino que también mejora la actitud hacia la actividad física a lo largo del día. Los estudios muestran que esta simple práctica incrementa los niveles de energía y, con el tiempo, los mayores se sienten más motivados para mantenerse activos. Es como dar pequeños pasos que suman grandes beneficios, ¡y eso marca la diferencia!

Ejercicio en Compañía

El ejercicio no tiene por qué ser una actividad solitaria. De hecho, cuando los mayores hacen ejercicio con familiares o amigos, es mucho más probable que lo disfruten y se mantengan constantes. Si podemos convertir nuestras visitas en una caminata en familia, o podemos programar una tarde de ejercicios suaves al aire libre cada cierto tiempo de forma regular y programada, no solo estaremos contribuyendo al bienestar físico de nuestros mayores, sino también reforzando nuestros lazos afectivos. Los mayores sienten el apoyo emocional y, al compartir la actividad, el ejercicio deja de ser una tarea, convirtiéndose en una experiencia enriquecedora y divertida. Alentarles a que comprometan a amigos cercanos o vecinos en la misión, estableciendo con ellos citas para caminar por la ciudad, es una idea perfecta.

También existen programas públicos que facilitan el acceso a actividades deportivas para personas mayores. Un ejemplo destacado es el Programa Enforma de la Comunidad de Madrid, que promueve hábitos saludables mediante sesiones de ejercicio físico realizadas al aire libre en parques, jardines o instalaciones de la capital, dirigidas por profesionales de la educación física y con horarios accesibles de mañana y tarde. En la actualidad, el Programa cuenta con 16 puntos Enforma, ubicados en la capital y con fácil acceso. Este programa no solo mejora la salud física, sino que también fomenta el bienestar emocional y las relaciones sociales entre sus participantes.

Si estás interesado en saber más sobre el Programa Enforma y cómo participar, puedes consultar más información aquí.

Los cuidadores también juegan un papel crucial en esta motivación diaria. Acompañar a los mayores en sus ejercicios, animándolos y celebrando cada pequeño progreso, crea un ambiente de confianza y seguridad. Además, los cuidadores pueden ayudar a adaptar las actividades a las capacidades de cada persona, haciendo del ejercicio una actividad accesible y placentera. En Brunimarsa, nuestros cuidadores saben que motivar no es solo dar instrucciones, sino ser una fuente constante de apoyo y aliento.

Personalizar el apoyo emocional y el refuerzo positivo

Sentirse valorado es importante en cualquier etapa de la vida, y en especial para los mayores. Celebrar los pequeños logros es una forma efectiva de mantener la motivación alta. No tiene que ser algo complicado: desde un elogio por una buena caminata hasta una salida especial al parque o un café con la familia. Estos momentos de reconocimiento no solo refuerzan la autoestima, sino que también hacen que el ejercicio se sienta como una parte gratificante de la vida, y no una obligación.

En Brunimarsa, comprendemos que motivar a las personas mayores a ejercitarse es un reto, pero también una oportunidad de mejorar su calidad de vida. Si necesitas ayuda personalizada para implementar estas estrategias, nuestros cuidadores y especialistas están aquí para ti. Contáctanos y descubre cómo podemos ayudarte a cuidar mejor de tus seres queridos.

 

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